“Solo la Biblia vale”, NO es Bíblico

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Como católico no cuestionamos las Sagradas Escrituras pero si la doctrina inventada por Lutero en  siglo XVI que enseña que SOLO la Escritura es fundamento o regla de la Fe. Esa doctrina contradice a la misma Escritura. San Pablo enseña que la Iglesia es el fundamento de la verdad.

“la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.” 1 Timoteo 3,15

La Biblia es revelación divina cuando se entiende a la luz del Espíritu Santo que se comunica al creyente en comunión con la Iglesia. Separados de la Iglesia cada uno interpreta a su manera y fácil se cae en errores. Es por eso que hay hoy tantas interpretaciones opuestas entres sí.

Personas de buena fe pueden, basándose sólo en la Biblia, entender muchas verdades pero muchas otras no. Porque hay verdades que requieren la interpretación de los pastores de la Iglesia que Cristo fundó y que recibieron de El la custodia del depósito de la fe. Ej. El eunuco etíope necesitó la ayuda del apóstol Felipe.

Tú dices que te basas en la Biblia, pero usas la Biblia SEGÚN TU INTERPRETACIÓN. Yo también me baso en la Biblia, pero interpretada, no según mi parecer, sino a la luñ de la Iglesia que Cristo fundó. Nadie tiene más conciencia de que la Biblia es Palabra de Dios que la Iglesia Católica. Es por eso que cuida de que sea correctamente interpretada.

Atención: El demonio interpreta la Escritura a su manera para tentar a Jesús y de la misma manera trata de tentarnos a nosotros. Pero no puede confundir a los que se mantienen en el rebaño de Jesús y reconocen la autoridad de los auténticos pastores.

Te refiero a San Agustín, siglo IV: Creo en las Escrituras por la Iglesia Católica

En los corazones de Jesús y María,

Padre Jordi Rivero

 

el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá

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El hombre tiene necesidad de eternidad, y cualquier otra esperanza para él es demasiado breve, demasiado limitada. El hombre sólo tiene explicación si hay un Amor que supere todo aislamiento, incluso el de la muerte, en una totalidad que trascienda también el espacio y el tiempo. El hombre es explicable, encuentra su significado más profundo, sólo si hay Dios. Y nosotros sabemos que Dios ha salido de su lejanía y se ha acercado, y ha entrado en nuestras vidas y nos dice: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí no morirá jamás » (Jn 11,25-26)

Benedicto XVI

Jesús es el buen pastor que da la vida por sus ovejas

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Jesús narra las tres “parábolas de la misericordia”. Cuando “habla del pastor que va tras la oveja descarriada, de la mujer que busca el dracma, del padre que sale al encuentro del hijo pródigo y lo abraza, no se trata sólo de meras palabras, sino que es la explicación de su propio ser y actuar”. De hecho, el pastor que vuelve a encontrar la oveja perdida es el mismo Señor que carga a hombros, con la Cruz, a la humanidad pecadora para redimirla. [...] Queridos amigos, ¿cómo no abrir nuestro corazón a la certeza de que, aunque seamos pecadores, somos amados por Dios? No se cansa nunca de salir a nuestro paso, de ser el primero en recorrer el camino que nos separa de Él. El libro del Éxodo nos muestra cómo Moisés, con una súplica confiada y audaz, logró, por así decir, cambiar a Dios del trono del juicio al trono de la misericordia. El arrepentimiento es la medida de la fe y gracias a él se regresa a la Verdad. Benedicto XVI, 12 de septiembre de 2010.

La Conversión de Zaqueo

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Del santo Evangelio según san Lucas 19, 1-10 

En aquel tiempo, Jesús, habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa». Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador». Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo». Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido».

Oración introductoria

Jesús, yo como Zaqueo quiero conocerte mejor, pero hay muchas cosas que me lo impiden y me distraen. Hoy vengo a esta oración dispuesto a encontrarme contigo. Mírame Señor, con ese amor con que miraste a Zaqueo, ven a hospedarte en mi alma, prometo no dejarte ir nunca más.

Petición

Señor, haz que venga hoy tu salvación a mi alma.

Meditación del Papa

El motivo de esta alegría es, por lo tanto, la cercanía de Dios, que se ha hecho uno de nosotros. Esto es lo que san Pablo quiso decir cuando escribía a los cristianos de Filipos: “Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca”. La primera causa de nuestra alegría es la cercanía del Señor, que me acoge y me ama. En efecto, el encuentro con Jesús produce siempre una gran alegría interior. Lo podemos ver en muchos episodios de los Evangelios. Recordemos la visita de Jesús a Zaqueo, un recaudador de impuestos deshonesto, un pecador público, a quien Jesús dice: “Es necesario que hoy me quede en tu casa”. Y san Lucas dice que Zaqueo “lo recibió muy contento”. Es la alegría del encuentro con el Señor; es sentir el amor de Dios que puede transformar toda la existencia y traer la salvación. Zaqueo decide cambiar de vida y dar la mitad de sus bienes a los pobres. Benedicto XVI, 27 de marzo de 2012.

¿Pedro es piedra o piedrita?

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ACLARACION SOBRE LA PIEDRA

rev. Miguel Angel Vega León

Algunos hermanos cristianos argumentan que el griego en Mt 16,18 presenta dos diferentes palabras: “Tú eres Pedro (Petros), y sobre esta piedra (Petra) edificaré mi Iglesia”. Dicen que Petros es una piedra pequeña, distinta a petra que es una roca. Por lo tanto, cuando Jesús dice: “sobre esta PIEDRA edificaré mi iglesia”, se está refiriendo a sí mismo. Puesto que habla de Petra y no de Petros. ¿Qué decir al respecto?
R E S P U E S T A

Ni la secuencia del discurso, ni el texto, ni el contexto nos permiten aceptar eso:

SECUENCIA DEL DISCURSO.  Ejemplo: imaginemos a un novio entregando el anillo de compromiso y diciendo: tú eres mi sol, llenas de colores mi vida, y tengo cita con el dentista, por eso quiero que siempre lleves este diamante en tu dedo… Como puede verse, resulta extraño «tengo cita con el dentista», porque rompe el tema o asunto tratado: señalar las cualidades de su novia que motivan su amor y confianza. Por tal discordancia, de ese novio podríamos pensar: o que es sumamente distraido, o que tiene lagunas mentales, o que le está mintiendo a la novia… o algún otro defecto.   Y para nosotros es claro que Cristo no tenía ni esos, ni fallos semejantes.

Ahora, yendo a nuestra cita bíblica, nos damos cuenta que habiendo dicho Simón lo que es Jesús (“Tú eres el Cristo”v.16), ahora es Jesús quien responde diciendo quién es Simón (vv.17-19): “Tú eres bienaventurado”…, “Tú eres Pedro”…, “A ti te daré”…, refiriendo a Simón todo lo que está diciendo. Resultaría extraño que a medio discurso Jesús hiciera referencia a sí mismo. Si después de “Tú eres Pedro” Jesús dijera: y sobre mí edificaré mi iglesia, se rompería el ritmo y la secuencia lógica, pues aparecería un tema nuevo desconectado de las frases aledañas; tal como sucedía en el ejemplo anterior.

EN EL CONTEXTO de Mt 16,18, es decir los vv.17 a 19, vemos que Jesús dice tres cosas, y todas están dirigidas a Pedro. La primera comienza con “Bienaventurado eres”, la segunda “Tú eres Pedro”. Y la tercera con “A ti daré la llaves del reino”. La primera y la tercera son honores que Jesús le otorga o reconoce a Pedro. En este contexto, la segunda frase ubicada entre estas dos va a ser un honor también: Tú eres la piedra. Note usted que la segunda parte de cada una de estas frases tiene que ver con la primera mitad, y la explica: Pedro es bienaventurado (v.17) ¿por qué? porque el Padre le reveló que Jesús era el Mesías. La tercera frase: te daré las llaves del reino, ¿por qué? porque todo lo que ate en la tierra quedará atado en el cielo. Entonces, la segunda frase tiene que seguir el mismo patrón: Jesús le dice tú eres Pétros (=piedra), ¿por qué? porque… sobre esta piedra edificará Cristo su Iglesia.

Además, si Jesús estuviera diciendo que sobre El edifica la Iglesia, la misma segunda parte del verso 18: “los poderes del infierno no la podrán vencer”, resultaría una frase innecesaria, porque es sabido que el demonio y la muerte nada pueden contra El. Pero haciendo referencia a Simón, que es «una piedra con fragilidad» sí se hace necesario que Jesús, como buen ingeniero, garantice la estabilidad de la Iglesia cimentada en tal piedra.

EL TEXTO griego dice epi taute te petra (=sobre esta piedra). Como puede verse, para la palabra «esta» se está usando una expresion de dos palabras: el adjetivo demostrativo en dativo TAUTEE, con el artículo dativo TEE, para mostrar así la fuerza implicada en la cualidad demostrativa. Por eso esta frase puede traducirse como ESTA MISMA. Entonces Mt 16,18 en realidad dice: “tú eres Pedro y sobre esta misma piedra edificaré mi iglesia”. El uso de TAUTEE TEE nos aclara que Jesús está hablando de la misma piedra que acaba de mencionar. Ahora bien, ¿hay otros casos en el NT en que se use el TAUTEE TEE? Sí, véase el uso del tautee tee en Mc 14,30: “esta misma noche… me negarás”; y en Hch 27,23: “esta noche se me ha presentado un ángel… ¿cuál noche? esta misma, no la de ayer o la de otro día. Entonces basándonos en el texto griego no podemos pensar que Jesús haya movido el dedo diciendo: “tu eres Pedro… y luego señalándose a sí mismo dijera: y sobre esta piedra…”; el texto no da para eso.

Con todo lo anterior, entendemos que NO SE ESTA HABLANDO DE DOS PIEDRAS, SINO SOLAMENTE DE UNA, …DE SIMON. Al ser las cosas así, el alegato anunciado al principio sobre los significados de “petros” y “petra” carece de sentido, ya que es al mismo sujeto al que se aplican ambas palabras…a Simón.  Por eso, poco importa la razón que se dé para indicar que Petros signifique “piedrecita” (que Kefas derivara dePsefos), porque no se puede decir: Tú eres piedrecita y sobre esta misma piedresota (=roca) edificaré mi iglesia.    Entonces, aquí no se está queriendo decir “piedrecita”, sino que sencillamente, se quiere evitar poner a un hombre/masculino el nombre de petra, que en griego es palabra de género femenino. Aquí Petros funciona como nombre personal, y por ello se tuvo que «masculinizar» la palabra convirtiéndola en Petros.*
Si se hubiera escrito en francés el NT, no se habría dado quizá este problemita, ya que Pedro y piedra se escriben exactamente igual: “Pierre”. Y en arameo, el idioma de Jesús, sucedía exactamente lo mismo: Jesús le dijo… “tú eres Kéfa y sobre esta misma kéfa edificaré mi iglesia”, ya que en arameo no hay género. Y subrayemos además, que la palabra kefa significa más bien «roca», ya que para «piedra» se usa «evna».

Pedro es «roca» o la Piedra, ese es su nombre. Y el nombre de las personas en la Biblia es muy importante: Dios se llama “ Yo Soy”, porque es el que existe por sí mismo; Cristo se llamó “Jesús”, porque era el Salvador, el ángel defensor de Dios es “Micuel”(=quién como Dios), etc. Si Jesús le cambió el nombre a Simón y le puso Piedra, es precisamente porque va a tener una nueva identidad y misión, tal como lo hizo Dios con Abraham (Gn 17,5). Veamos el texto, Jn 1,42:

Tú eres Simón, hijo de Jonás;Tú serás llamado Cefas (que quiere decir Pedro)

Fíjese que hasta se pone en boca de Jesús la pronunciación aramea Kefas, transliterada al griego, señalando así la importancia que dieron los primeros cristianos a esa palabra aramea pronunciada por Jesús. San Pablo mismo se dirigirá al hijo de Jonás llamándolo casi siempre “Cefas/Kefas”.

C O N C L U S I O N:  Mt 16, 18 sólo está hablando de Pedro.  Estamos de acuerdo con los hermanos “esperados” de que Cristo es la piedra angular de la Iglesia, pero Pedro es piedra fundamental de ella; no como los demás Apóstoles (que también son fundamento: Ef 2,20), sino de un modo muy especial, ya que solamente Pedro es Piedro, es decir: La Piedra.

Nota Bene: Confieso que para este artículo le debo mucho al libro “No todo el que dice Señor, Señor”, del Padre Daniel Gagnon, omi

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*Sabiendo que Simón es Petros y petra, la suposición de que Petros es “piedrecita”, a lo sumo nos llevaria a pensar que: como humano es piedra-frágil (petros), pero también es roca-fuerte porque Cristo diciéndole “petra” garantiza su solidez.

Cuidado con los falsos profetas

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En el Evangelio  nos advierte el Señor: Tened cuidado con los falsos profetas; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Mucho es el daño que causan en las almas, pues los que se acercan a ellos en busca de luz encuentran oscuridad, buscan fortaleza y hallan incertidumbre y debilidad. El mismo Señor nos señala que tanto los verdaderos como los falsos enviados de Dios se conocerán por sus frutos; los predicadores de falsas reformas y doctrinas no acarrearán más que la desunión del tronco fecundo de la Iglesia y la turbación y perdición de las almas: por sus frutos los conoceréis, nos dice Jesús. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos.En este pasaje del Evangelio nos advierte el Señor para que estemos vigilantes y seamos prudentes con los doctores falsarios y con sus doctrinas engañosas, pues no siempre será fácil distinguirlas, ya que la mala doctrina se presenta muchas veces con apariencia de bondad y de bien.

 

el hombre animal no percibe las cosas que son de Dios

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1Consideremos todos los clérigos el gran pecado e ignorancia que tienen algunos acerca del santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, y de sus sacratísimos nombres, y de sus palabras escritas que consagran el cuerpo. 2Sabemos que no puede existir el cuerpo, si antes no es consagrado por la palabra. 3Nada, en efecto, tenemos ni vemos corporalmente en este siglo del Altísimo mismo, sino el cuerpo y la sangre, los nombres y las palabras, por las cuales hemos sido hechos y redimidos de la muerte a la vida (1 Jn 3,14). 4Por consiguiente, todos aquellos que administran tan santísimos misterios, y sobre todo quienes los administran indebidamente, consideren en su interior cuán viles son los cálices, los corporales y los manteles donde se sacrifica el cuerpo y la sangre del mismo. 5Y hay muchos que lo colocan y lo abandonan en lugares viles, lo llevan miserablemente, y lo reciben indignamente, y lo administran a los demás sin discernimiento. 6Asimismo, sus nombres y sus palabras escritas son a veces hollados con los pies; 7porque el hombre animal no percibe las cosas que son de Dios (1 Cor 2,14). 8¿No nos mueven a piedad todas estas cosas, siendo así que el mismo piadoso Señor se entrega en nuestras manos, y lo tocamos y tomamos diariamente por nuestra boca? 9¿Acaso ignoramos que tenemos que caer en sus manos? 10Por consiguiente, enmendémonos de todas estas cosas y de otras pronta y firmemente; 11y dondequiera que estuviese indebidamente colocado y abandonado el santísimo cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, que se retire de aquel lugar y que se ponga en un lugar precioso y que se cierre. 12Del mismo modo, dondequiera que se encuentren los nombres y las palabras escritas del Señor en lugares inmundos, que se recojan y se coloquen en lugar decoroso. 13Todos los clérigos están obligados por encima de todo a observar todas estas cosas hasta el fin. 14Y los que no lo hagan, sepan que tendrán que dar cuenta ante nuestro Señor Jesucristo en el día del juicio(cf. Mt 12,36). 15Quienes hagan copiar este escrito, para que sea mejor observado, sepan que son benditos del Señor Dios.

Entre las cacerolas también anda Dios

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LA SANTIDAD ES AMOR

Piensa en amar y en hacerlo todo con amor y por amor, es decir, en convertir todas tus obras en amor. Trabaja con amor y ofrécelo todo con amor.

La santidad es amor. Por eso, si vas a una casa o a una Comunidad religiosa y quieres saber quién es el más santo, observa quién es el que más ama. No es el que mejor habla de Dios o de las cosas espirituales. No es el que trabaja más por el Señor ni desempeña los cargos más importantes. Ni siquiera el que más horas está retirado de los otros en supuesta oración. Observa al que hace las cosas que más cuestan, al que está más pronto para hacer cualquier sacrificio para servir a los demás, al que hace las cosas que los otros no quieren, al que está más con los enfermos o aguanta mejor a los de carácter violento.

Si en estos casos, no lo ves murmurar y lo ves alegre y contento. Si hace el bien calladamente y sufre en paz y con paciencia, tratando siempre de sonreír y hacer felices a los demás. Si sufre con amor sus propios sufrimientos o debilidades… ahí está el santo.

Santo es el que ama a Dios y se abandona a sus planes y le puede decir en cada momento: “Señor, soy tuyo, aquí estoy para hacer tu voluntad”.

Hacer la voluntad de Dios en cada instante, sonreír y hacer felices a los demás, son algunas de las pistas que te llevarán a reconocer al que es verdaderamente santo, porque la santidad se mide por el amor. Cuanto más amas de verdad, más santo serás. Así que no olvides que el amor es santidad y la santidad es amor. Ahora bien, para amar hay que orar y comunicarse con la fuente del amor, que es Dios.